Ramón Pajuelo Teves: "Reivindicar la democracia desde la izquierda"
Publicado en: Cabildo Abierto Nº 45-46. Puno, Asociación SER, diciembre de 2009.
En un artículo reciente (“Los desafíos de la izquierda”, La República, 13/11/2009), Sinesio López plantea que la derrota del neoliberalismo extremo reinante en países como Perú y Colombia, requiere la formación de una amplia coalición política y social de izquierda democrática. Camino a las elecciones de los dos próximos años en Perú, ¿es posible vislumbrar esa posibilidad?
Las elecciones ocurridas las semanas pasadas en Uruguay y Bolivia, afirman el giro hacia la izquierda que viene ocurriendo en América Latina, en búsqueda de alternativas al neoliberalismo y al capitalismo globalizado. En este contexto, la situación de Perú y Colombia resulta excepcional, pues se trata de los dos países en los cuales la ideología neoliberal, en su versión más extrema, ha logrado hacerse hegemónica. En ambos casos, sobre los escombros causados por las guerras internas, las élites asumieron proyectos políticos autoritarios y conservadores, imponiendo de esa forma el modelo neoliberal como única alternativa ante la violencia y las crisis económicas. Esta imposición fue mucho más profunda en el Perú, pues se logró merced a una década de autoritarismo, durante la cual se destruyó el sistema de representación política, así como los tejidos sociales y organizativos de los sectores populares. De allí que el neoliberalismo extremo impuesto por el fujimorismo y continuado por los gobiernos posteriores, prácticamente no encontró oposición social y política efectiva.
Sin embargo, tanto en Perú como en Colombia se aprecian en los últimos años novedades importantes. Aunque persiste la hegemonía neoliberal, se hace cada vez más manifiesta una izquierda social opuesta al orden de cosas establecido. En Colombia, el hartazgo frente a la guerra se expresa en la exigencia de alternativas no militares para la pacificación, mediante la formación de amplísimas redes sociales de movilización y presión ante el Estado neoliberal. En Perú, un nuevo sentido antineoliberal va ganando terreno, sobre todo entre los pobres de las ciudades y el campo, al tiempo que se asume una conciencia medioambiental ligada a la reivindicación de identidad. Esto se halla vinculado al ciclo de conflictividad social que sacude al país desde inicios de la presente década, con casos emblemáticos como los ocurridos en Ilave y Bagua, el 2004 y 2009 respectivamente.
Esta izquierda social en ascenso, no encuentra todavía una plena expresión política. En Perú, la sorpresa que significó el respaldo a la candidatura de Ollanta Humala en las elecciones de 2006, se ha ido desvaneciendo paulatinamente. A estas alturas, el mismo Humala representa la mayor amenaza a sus aspiraciones presidenciales, pues ha mostrado que no tiene la talla suficiente para asumir políticamente el respaldo electoral que logró obtener. Como candidato, se halla muy lejos de mostrar un discurso coherente y convincente, al tiempo que su organización muestra las mismas taras del resto: desconocimiento del mínimo sentido democrático, carencia de escrúpulos en el manejo político público e incapacidad de construir orgánicamente una alternativa política partidaria.
En los últimos meses, ha aparecido en escena una nueva figura política: el padre Marco Arana. En el plano más estrictamente político, frente a lo que queda de la izquierda peruana, Arana ha logrado marcar una clara diferencia, al punto de captar la adhesión de un importante grupo renunciante al Partido Socialista, y asimismo despertar la expectativa de bases afiliadas al Partido Nacionalista y sus aliados de Patria Roja. Sin embargo, Arana juega a aparecer, más bien, como una alternativa política de izquierda democrática sin vínculos orgánicos con el pasado. Internamente, el proceso de construcción de Tierra y Libertad apenas se ha iniciado pero ya muestra dificultades. Después de un auspicioso encuentro nacional de delegados, se prepara el terreno para un Congreso Nacional a realizarse, en tanto se aprecia lo difícil que está resultando la recolección de las firmas para su inscripción. Pero el reto más difícil que Marco Arana debe enfrentar, es lograr representar a una izquierda social que se halla en ascenso en el país, pero que hasta ahora crece por vías distintas a la participación política electoral. Ello supone una auténtica conexión política con las víctimas de la hegemonía neoliberal, al punto de conseguir expresar sus intereses y expectativas profundas de cambio. Para todo ello, una pregunta clave requiere ser asumida como base de construcción política e ideológica: ¿qué significa reivindicar la democracia desde la izquierda?
Fecha: 31/12/2009
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