Fernando Rospigliosi: “Ofensiva del narcotráfico”
Publicado en: Perú 21
Fecha: 18/11/07
"Es un espantajo hablar de un supuesto 'rebrote' senderista. Esa es una necedad que no resiste el menor análisis".
La muerte de cuatro policías el martes 13, en la provincia de Tayacaja, Huancavelica, es una muestra más del comportamiento agresivo del narcotráfico, que se ha adueñado del Valle del Río Apurímac Ene (VRAE), y que ahora avanza a controlar completamente las rutas de salida de la droga por Ayacucho, Apurímac y Huancavelica.
EL MUNDO AL REVÉS. Es muy estúpida la mentira con la que el Gobierno pretende engañar a la opinión pública. Ellos dicen que son manotazos de ahogado del narcotráfico por los golpes que le han atizado. En realidad, el Gobierno no ha tocado ni con el pétalo de una rosa al narcotráfico, que está floreciendo aceleradamente.
Los decomisos de insumos químicos, a los que alude el Ejecutivo, no afectan en absoluto la producción de droga. Siempre la Policía ha incautado una cantidad de insumos y siempre los narcotraficantes obtienen más. Ese es el punto menos sensible de la cadena que va desde el cultivo de hoja de coca a la exportación de cocaína.
El zar antidrogas estadounidense, que recientemente visitó nuestro país, se quejó de la baja proporción de decomisos de insumos químicos. Esa fue la única crítica que expresó en público. Lo cual muestra que ese no es un campo en el que Gobierno pueda exhibir grandes logros.
Pero, insisto, ese no es un tema que preocupe al narcotráfico. Los insumos son productos de uso corriente, muy difíciles de controlar en un país informal. Pero lo más importante es que los narcotraficantes siempre van varios pasos por delante del Estado en este campo. Hoy día ya pueden producir droga con insumos que no están en la lista de productos controlados que establece la ley. Y si se les incluyera, encontrarían otros.
En resumen, hay que perseguir e incautar los insumos que sirven para fabricar drogas, pero es equivocado pensar que esa es la clave del problema o que así se puede asfixiar al narcotráfico.
RETALIACIÓN DEL NARCOTRÁFICO. El asesinato de cuatro policías el martes 13 en Tayacaja es en realidad una represalia del narcotráfico por la muerte de dos 'mochileros' a manos del Ejército el domingo 28 de octubre, en Puriyaco, Tayacaja, Huancavelica.
Ese ataque del Ejército al grupo de 'mochileros' que sacaban droga del VRAE y otro, ocurrido el 16 de octubre, en la provincia de Huanta, Ayacucho, en la que siete 'mochileros' fueron abatidos por el Ejército, son los que han motivado esta retaliación del narcotráfico.
Los narcotraficantes pagan cupos a las autoridades de la zona para que se hagan de la vista gorda ante el incesante flujo de droga que sale del VRAE en todas direcciones.
Pero en ese negocio ilegal y violento, frecuentemente se producen disputas y enfrentamientos, sobre todo ahora, que la producción está creciendo.
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La pelea es entre las "firmas" locales que acopian la droga; entre los narcotraficantes y bandas armadas que intentan robarles la droga; entre los varios cárteles extranjeros que la compran y la exportan; entre las diversas autoridades sobornadas por el narcotráfico, que favorecen a unos u otros; entre algunas firmas y algunas autoridades que trabajan para la competencia; entre firmas y cárteles, de un lado, y autoridades que suben los cupos ante la prosperidad del negocio, por otro lado.
Es decir, es una trama complejísima, donde cualquier ruptura del 'statu quo' conduce a una explosión de violencia.
Y en una zona sin ley ni orden, donde hay mucho dinero y muchos grupos armados, los ataques de unos y otros se empiezan a incrementar.
SON CAPACES. Se equivocan quienes argumentan, por ejemplo, que el narcotráfico no sería capaz de atacar una comisaría, como ocurrió en Ocobamba, Apurímac, el 1 de noviembre, porque eso originaría una reacción aplastante del Estado contra ellos.
El primer error es pensar que existe una gran organización de narcotraficantes que lo planifica y dirige todo. No es así. Hay múltiples actores. La "firma" que organizó el ataque a la comisaría trabaja en función de sus intereses, y quería dar una clara lección a las autoridades de que no pueden romper los acuerdos sin sufrir represalias.
El segundo error es creer que el Estado va a reaccionar. No es así. Los narcotraficantes han comprobado que ellos pueden matar y asesinar, y no les pasa nada.
Nada les pasó cuando el 5 de diciembre de 2005 asesinaron a cinco policías antidrogas cerca de Palmapampa, VRAE. Nada les pasó cuando asesinaron, el 20 de diciembre de 2005, a ocho policías en Aucayacu, Alto Huallaga. Nada les pasó cuando asesinaron, el 16 de diciembre de 2006, a cinco policías antidrogas y tres civiles cerca de Machente, VRAE. Nada les pasó cuando asesinaron a tres policías y un fiscal el 14 de junio de 2007, cerca de Tocache, Alto Huallaga. Nada les ha pasado luego del asesinato de un teniente de la Policía en Ocobamba, el 1 de noviembre de 2007. ¿Por qué habrían de inquietarse los narcotraficantes si la experiencia les indica que pueden matar policías y autoridades y quedar impunes?
LA VERDADERA AMENAZA. El ataque contra la comisaría de Ocobamba fue ejecutado directamente por narcotraficantes. El último, de Tayacaja, puede haber sido realizado por narcotraficantes o por senderistas actuando como sicarios del narcotráfico.
Pero lo real es que la amenaza proviene del narcotráfico. Algunos miembros del Gobierno y políticos interesados, como los fujimoristas, pretenden engañar a la opinión pública con el espantajo de un supuesto "rebrote" senderista. Esa es una necedad que no resiste el menor análisis.
Lo grave es que intentan desviar la atención del verdadero peligro que nos acecha, el narcotráfico, que es una amenaza mayor de lo que fue el terrorismo, porque tiene muchísimo más dinero y puede desarrollar niveles inusitados de violencia.
Fecha: 18/11/2007
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