Otra entrevista a María Rostworowski

Entrevista publicada en la página de entrevistas del diario El Comercio, edición del 28 de marzo de 2007.

"Yo soy vehemente, ¡sé lo que quiero!"

MARÍA ROSTWOROWSKI

Cumplimos dos años y no podíamos tener a mejor peruana en esta, su página. Este agosto ella cumple 91. Sigue produciendo, sigue indignándose: pues aún no sentimos nuestro el ande

De ella, a propósito de su cumpleaños número 90, el antropólogo Carlos Iván Degregori dijo: sigue igual de rebelde. Frente a María Rostworowski, su vivaz mirada lo evidencia. "Me han entrevistado muchas veces: no me irá a repetir las preguntas de siempre, ¿no?", dispara a quemarropa. Así como se lo dijimos a la adorable historiadora, se lo decimos a ustedes: esperamos estar a la altura. Aquí vamos...

Su nieta ha contado que cuando estaba en el colegio, tenía problemas con el curso de Historia, pues su abuelita --usted-- le había contado una muy diferente de la que sus maestros le enseñaban.
No solo ella, ¡también mis otros dos nietos! Yo les dije: ¿no les da vergüenza que teniendo a su abuela ustedes se hagan jalar en Historia? Entonces me dijeron: ay, abuela, ¿tú has visto el libro? Yo lo leí, qué horror, ¡pero si todo es falso! Todo estaba equivocado.

¿Qué tan equivocado?
Por ejemplo, los 13 incas...

¿No eran 14?
¡Han sido muchos más! Entre los incas había un principio: cuando a un sucesor no le gustaba lo que había hecho el anterior, ¡lo borraba! Entonces, no se puede hacer esa tontería: no le pueden dar aspecto de formal a una historia que --en un principio-- incluso ha sido mítica. Yo siempre protesto: ¿por qué quieren que nuestra historia sea como la historia europea? ¿Por qué cuando nosotros somos originales?

¿Cómo resolvieron el problema sus nietos?
Me dijeron: mira, abuela, si seguimos lo que tú nos dices, nos van a poner un cero bien grande.

Y estudiaron esos libros errados.
Y ahora usted vaya a preguntarles: no se acuerdan de nada. Es que a los niños les han hecho una historia aburrida: ¡no se puede ser tan aburrido!

Estando casada --en Polonia-- vendió un par de joyas y se vino al Perú. Le dijo a su marido: si quieres, me sigues; y él la siguió. ¿De dónde tanta vehemencia?
Yo soy vehemente, ¡sé lo que quiero! Yo no soy dubitativa: para las grandes cosas de la vida, sé exactamente lo que quiero.

Tras su divorcio regresó a la casa de su padre. Quiso estudiar, trabajar, pero él no la dejó.
¡Ya tenía el puesto! Yo quería saber si era capaz de sostenerme a mí misma, si era capaz de trabajar porque yo no era floja: a mí me gustaba hacer cosas.

¿Por qué? Las chicas de la alta sociedad a la que usted pertenecía optaban más bien por una vida tranquila, por esperar a que llegase el marido.
Ah no, yo siempre quise saber: era un reto, ¡un reto de la vida! Lo otro no me satisfacía en lo absoluto: yo no quería estar sin hacer nada por la vida.

Por eso se volvió a casar: para salir de la casa de su padre.
Yo nunca me acostumbré a la vida polaca (su padre lo era). Estaba el ande: yo he sido concebida en Puno... Y mi marido me ayudó muchísimo, porque yo me fui de aquí a los 5 años: educada aquí y allá, siempre fui una extranjera, y yo no quería ser extranjera. Quería probar: o Polonia o Perú. Probé Polonia y no encajé: las tías eran distantes. En cambio, las tías peruanas eran puro cariño. Eso me gustó.

Pero hasta entonces yo no me sentía de un país: yo no sabía que lo que en realidad estaba buscando era mi identidad; y estando aquí me interesó mucho la historia inca, pero no encontré una que me satisfaga. Lo único: lo escrito por (Sir Clements) Markham (The Incas Of Perú, en 1910), pero era muy superficial; y cuando me casé, mi marido (Alejandro Diez Canseco) me ayudó a buscar raíces. Viajamos por el Perú, apoyó que estudiara a los incas, que haga una biografía de Pachacútec.

La familia de él -entonces- debió verla como una mujer extraña.
Lo que opinen de mí, me importa tres pepinos. Mis cuñadas eran cucufatas: educadas en el Sophianum, les chocó que su hermano se casase con una divorciada.

Claro, porque el suyo fue el segundo o tercer matrimonio en Lima de una mujer divorciada.
¡De los primeritos! Les chocó. Y antes de mi divorcio, a mis primas yo ya les había dicho una grosería cuando me dijeron: te vas a anular socialmente. Les dije: ¡'tal cosa' la sociedad! Esos aspectos nunca me han importado.

El destino quiso que conociese a Raúl Porras Barrenechea. Él la aceptó como alumna libre en San Marcos...
Porque no pude entrar a la universidad: por la guerra uno no se podía escribir con Europa (y allá estaban los documentos que certificaban que María había terminado el colegio).

Se hizo historiadora de manera autodidacta, y como tal revolucionó la historia incaica...
¡Es que no se conocía esa historia!

¿Era consciente de lo que estaba haciendo?
¡Sí! ¡Yo quería que hubiera una historia! Yo quería, porque amo el ande.

Sin embargo, así como antaño los cronistas pretendieron leer el mundo andino con una visión occidental --y lo leyeron mal--, hoy en día, los partidos tradicionales, el Perú oficial, no saben leer el conflicto social que hay en el país: no entienden la enorme cantidad de votos de rechazo.
Es una pena. Los limeños le han dado la espalda al ande: hasta ahora no lo conocen. Por eso con mis libros he tratado de ofrecer por lo menos una gota de conocimiento, de amor por el ande: porque no se puede integrar lo que no se ama, lo que no se conoce.

Y en el Perú, país centralista, Lima es lo único que importa.
A los limeños el ande les importa nada. Además, no se olvide que durante los 15 años que tuvimos la amenaza de Sendero Luminoso no se podía salir de Lima: hubo toda una generación que no salió de Lima.

Ahora la gente joven sí sale: hay un gran cambio. Mire, la ventaja de ser tan mayor como yo, es poder ver cómo el Perú ha cambiado: cuando yo llegué --el año 35-- tenía 19 años, y cuando me puse a estudiar, no comprendían qué quería estudiar. Me decían: ¿vas a estudiar indios? Les decía que es lo más interesante del Perú: por eso llegué a ser bastante amiga de José María Arguedas. ¿Usted ha notado la apreciación que tiene Mario Vargas Llosa? Él no comprende lo que pasa.

Vargas Llosa no entiende nada.
Nada. No comprende el ande, ¡no lo siente! La dificultad para entenderlo se debe a la ignorancia que hay.

No hay amor por el país porque la educación es deficiente.
Si casi no hay horas de estudio de Historia, ¿cómo quieren que el niño se integre? Yo he escrito cuentos para niños, cuentos que yo les contaba a mis nietos, ¡porque hay que contarles cuentos peruanos! ¡Nuestros!

Pero no han calado.
¡Se venden muy bien!

No son masivos.
Es que otros también deberían ayudar.

Falta una política educativa.
Es una pena... Mire, Ollanta Humala quiere ser dictador y no estaría mal si él fuese otra persona: una persona inteligente. Pero no lo es. Él no siente el Perú. Si verdaderamente amara el Perú, podría hacer maravillas. Pero no lo va a hacer, porque no conoce el ande, ¡no lo siente dentro suyo!

Y el ande necesita quién lo represente.
Necesita. Yo tuve esperanzas con Toledo, pero falló. Creí que él podría hacer algo.

La cara no hace al andino.
No.

Usted vivió una Lima machista...
Hasta ahora lo es.

¿Se vivía esa relación de supremacía masculina en el incanato?
No tanto. Hubo muchas curacas femeninas: en Piura se llamaban capullanas y eran las que gobernaban. Con la llegada de los españoles, el marido comenzó a gobernar.

Además, los mitos de la fundación del Tahuantinsuyo cuentan de una labor de pareja.
La planificación del incario está sobre la pareja: cada uno tiene sus deberes. En el campo, mientras el hombre trabajaba con la chaquitaclla, la mujer siembra; y no habla: porque en ese momento está en comunicación con la tierra.

De ello, ¿qué queda hoy?
¡Eso! ¡Hasta ahora!

Entonces, el machismo está en la ciudad.
Sobre todo. Hace más de 50 años que trabajo el ande. Al principio tuve mucho rechazo: porque era autodidacta, mujer y estudiaba indios, ¡lo tenía todo en contra!

Tiene 90 años, sigue viniendo a trabajar al IEP, ¿por qué?
Porque ya me acostumbré, porque me gusta el mundo andino, porque todavía puedo hacer artículos: acabo de terminar uno sobre una batalla naval prehispánica, ¡he debido traerlo!


Nombre: María Rostworowski Tovar.
Colegio: La primaria la hizo con institutrices. La secundaria en escuelas de Inglaterra y Bélgica.
Estudios: Historiadora autodidacta.
Edad: 90 años.
Cargo: Investigadora principal y fundadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

Fecha: 28/03/2007


« regresar




        


  Copyright © 2006 - IEP postmaster@iep.org.pe